Dina Bataineh

Me encanta aprender y pasé mucho tiempo en instituciones para ese propósito. Sin embargo, todo el tiempo me cuestionaba las implicaciones más profundas de “la educación” y me preguntaba si había ganado algo más allá de las herramientas y medios para poder competir mejor en un sistema históricamente explotador e injusto. Desencantada con la modernidad y sus instituciones en sus muchas expresiones, me uní a Reef, una antigua colega y amiga, para comenzar una forma de aprendizaje llamada Taghmees Social Kitchen (Cocina Social) en Jordania. En ella combinamos los ingredientes personas, comida y tejido para construir un aprendizaje comunitario que honre las experiencias vividas de cada personas, utilizando historias como un medio para crear significados y aprendizajes compartidos. Nos hacemos preguntas sobre lo que estamos consumiendo en cuerpo y mente, y cómo eso se refleja en nuestras almas, con la esperanza de encontrar una forma de sanar en este mundo enfermo. Aprendemos caminando, haciendo, siendo, viviendo. Reconocemos la abundancia en nuestras vidas, apreciamos sus frutos infinitos, pasamos sus regalos, y reclamamos la sabiduría, la dignidad, el bienestar, la compasión y la hospitalidad como valores.

Kyoko Murakami